8 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 

8 de abril de 2018

El amigo americano

Anda la secta eufórica perdida porque un triunfante Carles Puigdemont se chulea ya en libertad. «El tiempo del diálogo ha llegado», declaró anteayer a los periodistas a su salida de la prisión alemana de Neumünster tras doce días de reclusión. Recordemos que en la terminología de los separatistas, dialogar es siempre sinónimo de doblegar al otro sin que ellos hayan rebajado jamás sus pretensiones ni ofrecido contraprestación alguna por las incontables cesiones extraídas del Estado desde los primeros tiempos de la Transición.

La Audiencia territorial de Schleswig-Holstein, que seguirá estudiando la solicitud de extradición del ex presidente por un presunto delito de malversación de fondos públicos, ha desestimado tramitarla por rebelión. Pues aunque considera que «como iniciador del referéndum» al ex presidente «se le puede imputar la violencia que tuvo lugar el día de la consulta», argumenta en un comunicado, «estos actos violentos no tuvieron la forma, la envergadura y el efecto suficiente como para ejercer tanta presión en el Gobierno y que éste tuviera que capitular». No encuentra por tanto correspondencia con el delito de alta traición, severamente castigado en su legislación. Pero ¿es esto así?

Dejando de lado la obviedad de que la violencia ejercida con una fuerza capaz de derrocar una democracia a menudo conlleva la imposibilidad de enjuiciar a los traidores porque estos consiguieron subvertir la legalidad, lo que el Código Penal alemán, en su artículo 81, contempla como «alta traición» es lo siguiente (compárese con el delito de rebelión en nuestro ordenamiento:
«Alta traición contra la Federación
(1) Quien intente con violencia o por medio de amenaza con violencia,
1. perjudicar la existencia de la República Federal de Alemania.
2. cambiar el orden constitucional que se basa en la Constitución de la República Federal de Alemania, será castigado con pena privativa de la libertad de por vida o con pena privativa de la libertad no inferior a 10 años.
(2) En casos menos graves la pena privativa de la libertad es de un año hasta 10 años».
Y bajo el título «Alta traición contra un Estado federal», establece el artículo 82:
(1) Quien intente, con violencia o por medio de amenaza con violencia,
1. incorporar el territorio de un Estado total o parcialmente a otro Estado de la República Federal de Alemania o separar una parte de un Estado o,
2. cambiar el orden constitucional que se basa en la Constitución de un Estado, será castigado con pena privativa de la libertad de uno hasta 10 años.
(2) En casos menos graves la pena privativa de la libertad es de seis meses hasta cinco años».
No se menciona nada acerca del grado o intensidad de fuerza necesaria. Pero el tribunal, que dice basar su decisión en la jurisprudencia, remite a la sentencia del Tribunal Federal que revocó la condena de Alexander Schubart por coerción al Gobierno, un líder ecologista que en 1981 había promovido el bloqueo del aeropuerto de Fráncfort con miles de manifestantes para impedir la ampliación de sus pistas. «Perseguían el objetivo de ejercer una presión política tan masiva sobre el Gobierno del Estado federado de Hesse que debería sentirse obligado a cancelar el proyecto», sostiene el comunicado, pero «los disturbios en el aeropuerto no fueron adecuados para obligar al Gobierno de Hesse a cumplir con las demandas de los acusados». Y fingen los magistrados teutones que es análogo al caso de Puigdemont y sus secuaces, quienes han dado un golpe de libro, meticulosamente planeado y ejecutado por fases en lo que fue el alzamiento de una parte del Estado, la Generalidad con los numerosos recursos bajo su control y el cuerpo armado de los Mozos de Escuadra, contra el Estado, desobedeciendo todas las advertencias y sentencias previas del Tribunal Constitucional, y culminándolo el pasado 27 de octubre con una declaración de secesión que muy bien podría haber provocado una guerra civil.

Profesora del Instituto Santa Eugenia, de Gerona, este
verano, en lo que es ya una imagen habitual
Y hace apenas 48 horas a los golpistas les ha brotado otro amigo en la persona de David Kaye, relator especial de la ONU sobre los derechos a la libertad de opinión y expresión desde 2014, quien ha pedido públicamente a las autoridades españolas que no se les acuse de rebelión.

Los relatores especiales son expertos independientes designados por el Consejo de Derechos Humanos para examinar e informar sobre la situación de un país o un tema específico que ejercen su labor voluntariamente, sin retribución económica alguna. Profesor de Derecho en la Universidad de California y ensayista, Kaye ha querido encuadrar la actuación de los procesados dentro de «los derechos a las protestas públicas y la disidencia», así como de «la libertad de expresión», que según nos recuerda, «es la piedra angular de toda sociedad democrática y libre y así lo seguirá siendo después de que las actuales controversias políticas desaparezcan». Se ha mostrado «preocupado» por el asunto e insta a nuestras altas instituciones a dialogar. No insta a los totalitarios a cumplir las leyes, no; sino a los demás a que les premiemos con nuevas concesiones el que hayan roto la convivencia, pues al parecer cargamos con el inexcusable deber de tener que acomodarnos a las imposiciones dictadas por una minoría levantisca que no se quiere adaptar:
«Tengo la esperanza de que España desplegará sus instituciones democráticas para fomentar un espacio de debate y que encontrará herramientas creativas para abordar el diálogo y la reconciliación en la actual situación política».
En definitiva, que nos dejemos extorsionar. No preocupa al señor Kaye sin embargo el adoctrinamiento infantil en Cataluña, que conculca el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como el artículo 14.1 de la Convención sobre los Derechos del Niño:
«Los Estados Partes respetarán el derecho del niño a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión».
Un adoctrinamiento denunciado incluso ante la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (por UPyD) con un nutrido informe. Ni se ha pronunciado tampoco sobre la imposibilidad para los alumnos castellanohablantes de escolarizarse en español en esta región, a pesar de que los informes de la UNESCO, el organismo para la Educación, la Ciencia y la Cultura de Naciones Unidas, concluye que los niños escolarizados en su lengua materna tienen más probabilidades de desarrollar habilidades de alfabetización y sufren menos fracaso escolar.

Diríase que las multimillonarias cifras del dinero de nuestros impuestos que la Generalidad lleva años destinando a propagar internacionalmente su relato falsario, victimista y llorón (más de 29 millones euros solo en 2017), cuando no directamente a comprar voluntades y editoriales en la prensa extranjera, están dando sus frutos.

1 de marzo de 2018

Viaje al campamento indepentontista

En pleno corazón de Barcelona, la plaza Cataluña, se ha establecido la secta con tiendas de campaña para seguir dando la tabarra. Cuento unas dos docenas. A 30 no llegan. La actividad en el poblado es escasa, apenas dos chicos enemistados con el champú doblando una bandera y a pocos habitantes más veo. Da la sensación de que la mayoría plantaron allí su tiendecita y se han pirado. «No son muchos, pero están —reconoce el semanario El Temps, propiedad del hipersubvencionado pancatalanista valenciano Eliseu Climent, cuyas publicaciones y entidades han venido siendo abundantemente regadas con fondos públicos por el Gobierno autonómico catalán, hasta sumar más de 17 millones de euros desde la década de 1990—. Y hacen visible, de manera permanente, el conflicto político que hay en Cataluña». Aunque lo cierto es que componen una imagen lastimosa.

Folios y un bolígrafo aguardan bajo una carpa presidida por un cartel que invita al visitante: «Escribe una carta a los presos políticos». No hay nadie. En una barandilla, unos reivindicativos lazos otrora amarillos negrean ya. Y la otra carpa cobija un tarro grande con monedas que un deambulante activista se ha empeñado en llenar pidiendo a los transeuntes donativos para los del 3%. «Hola, bon dia!». Le ignoro. «Hola, què tal?», insiste. Continúo sin hacerle caso; no hablo con nazis sacacuartos. Se aleja refunfuñando en busca de víctimas.

Pero lo más impactante sin duda me contempla desde el mismísimo centro de la plaza: con vallas de obra, con cuatro paneles de malla metálica anclados sobre soportes trasladables de hormigón, los separatistas han simulado una jaula en una de cuyas esquinas pone «Estremera» y en otra, «Soto del Real». Dentro hay siluetas de cartón a tamaño natural con las caras de los golpistas encarcelados. Una representa al ex vicepresidente de la Generalidad Oriol Junqueras. A Jordi Sànchez y Jordi Cuixart otras dos, ex dirigentes de la ANC y de Òmnium Cultural respectivamente, en prisión preventiva y sin fianza desde el 16 de octubre, acusados de convocar y de organizar a las masas que destrozaron cuatro coches de la Guardia Civil y retuvieron a los agentes durante casi 24 horas dentro del edificio de la Consejería de Economía de la Generalidad, donde efectuaban un registro por orden judicial en el transcurso de la Operación Anubis. Abundan las grabaciones que muestran a “los Jordis” subidos en el techo de uno de los vehículos policiales destruidos, riéndose y animando el cotarro con un megáfono.

La cuarta figura pretende evocar a Joaquim Forn, que era Consejero de Interior durante el alzamiento contra la legalidad y por tanto, superior de otro imputado por sedición: el entonces jefe de los Mozos de Escuadra, Josep Lluís Trapero. De Forn fue muy criticada su indecente distinción entre asesinados “catalanes” y “españoles” cuando, el 19 de agosto, comunicaba por TV3 el balance del atentado islamista perpetrado en Las Ramblas:
«Ha habido 13 muertos, de los cuales en estos momentos hemos identificado ya a siete personas: tenemos una mujer italiana, una mujer portuguesa, una mujer con doble nacionalidad española y argentina, dos personas catalanas y dos personas de nacionalidad española».
Cada monigote luce una camiseta negra con distinto lema: «Democracy», «Republic», «Freedom», «Justice». Así, en inglés. Para mejor timar a los turistas extranjeros. A ratos grotesco, a ratos siniestro, este cutre montaje provoca risa o desasosiego.

‘Yo también soy uno de ellos’, proclaman los dos letreros colgados al fondo. La alcaldesa Ada Colau, quien repetidamente ha prohibido
la instalación de una pantalla gigante para seguir los partidos de la Selección nacional de fútbol, permite en cambio este esperpento
en el punto principal, más transitado y turístico de la capital catalana (Fotografía: WhatsApp/El Temps)

Arte. Arte y metáfora: de un poste pende el colorido dibujo de un ruc català, el burro autóctono elegido como mascota por el movimiento nacionalista, lanzando por los aires el 155 de una coz. Un miembro de la tribu hace proselitismo con un foráneo ante un enorme cartel que se cae de mentiras escritas en la lengua de Shakespeare. Y un poco más allá, cuatro mujeres sentadas en silencio tejen bufandas amarillas con agujas de punto. Esto ya parece de locos.

Evento memorable a solo unos pasos. Varias señoras de avanzada edad posan orgullosas junto al megalazo amarillo de tropecientos metros que acaban de confeccionar y ahora han anudado alrededor de la chapucera trena portátil. De un rápido vistazo a sus pies compruebo que ninguna de ellas esté levitando. «Molt bonic! Molt bonic! (‘¡Muy bonito!’)», jalea una entusiasmada treintañera que está inmortalizándolo con la cámara de su teléfono móvil. Todas devuelven una agradecida sonrisa. «Yo me paso el día enviando tuits para que tenga resonancia internacional», les participa en catalán con acento cheli, para terminar de emocionarlas.

Mientras estos hacen el chorra bajo los rigores del frío invierno, publica la prensa que Carles Puigdemont se ha alquilado una mansión por 4.400 euros al mes para hacer más llevadera su fuga dorada en Bélgica (¿quién lo paga?). Está situada en una selecta zona residencial y suma 550 m² habitables, distribuidos en seis dormitorios, cuatro cuartos de baño, una ducha, sauna, lavandería, y un salón de 65 m² con chimenea de gas, entre otras dependencias; el garaje ofrece capacidad para cuatro o cinco coches, y la amplia terraza de cien metros cuadrados da a un jardín de mil. A la lujosa villa no le falta su sala de juegos, sala de fitness ni una siempre necesaria sala de billar.

Por otra parte, Salvador Sostres desvela en el ABC (19-02-2018) que la ex portavoz de la CUP, recientemente huida a Ginebra tras su imputación judicial, sería una revolucionaria de pega:
«Uno de los grupos de whatsapp más activos al que Anna Gabriel pertenece, lo comparte con Otegui [sic], Pernando Barrena y, curiosamente, un empresario catalán, sionista y muy de derechas, que ha cuidado siempre de Gabriel y hasta le pagó la carrera. De modo que también Gabriel tiene sus contradicciones, sus secretos inconfesables y la parte que trata de esconder para que sólo brille la parte que le interesa. […] Los que conocen el funcionamiento interno de los cuperos, y las circunstancias personales de Gabriel, entienden que “lleven lo de Venezuela discretamente, porque a nadie se le escapa que las campañas electorales, el día a día de la política y ahora los buenos abogados, cuestan mucho dinero”. Es verdad, mucho dinero: basta ver el patrimonio que el principal abogado de Anna Gabriel, Benet Salellas, hijo del también abogado Sebastià Salellas, confesó en su declaración de bienes como diputado del Parlament».
Y le encuentra semejanza con el Dioni de Gerona:
«Tras tantas exigencias, y tantas soflamas, la CUP y Puigdemont tienen en común que el precio de la dignidad que tanto se atribuyen, son otros quienes lo pagan desde la cárcel».
También desde el mismo periódico, pero en su edición del pasado día 21, José María Carrascal le dedica a la fugitiva el principio de su artículo acertadísimamente titulado «Como conejos»:
«El espectáculo de los líderes independentistas catalanes es para echarse a llorar o a reír, según lo mires. Sólo una chica de segunda fila de la CUP, Mireia Moyá, se ha atrevido a decir que iban de veras, que buscaban la independencia por encima del gobierno y de los tribunales o de quien se pusiera por delante. Pero los capitostes (¿hay que decir también capitostas?) han escapado como conejos ante la perdigonada de la Justicia, unos desdiciéndose de lo que dijeron e hicieron, otros, metiéndose en una madriguera. El ejemplo más elocuente es Anna Gabriel, tan farruca por los pasillos del Congreso, en los mítines o en las ruedas de prensa, que ha saltado de Venezuela a la capitalista Suiza».
Es esta una historia de listos y pánfilos que por fuerza acabará mal.

(Mis visitas al asentamiento se produjeron en la mañana y el anochecer del lunes 19 de febrero).

1 de febrero de 2018

Tractoruña

23 de enero del corriente: una usuaria publica en Facebook un vídeo denuncia sobre una de las tantas mamarrachadas de Carles Puigdemont en la capital belga, donde el ex presidente golpista permanece huido desde hace ya tres meses. Apenas cuatro minutos transcurren hasta que un separatista escocido asoma en el muro de esta para despotricar:
«Como chinchan dejar en paz s Cataluña y luchar por lo vuestro que bastante tenéis la spain disney [sic]».
Sin nada mejor que hacer en aquellos momentos, me lanzo a responderle; y con no poca sorna:
«“Ayyyyyy, jooooo. ¡Dejadle en paaaaz!”. Mira, Santi: como todavía no he hecho mi buena acción del día voy a demostrarte que, pese a vuestras falsas acusaciones, los no nacionalistas no somos “catetos” y corregiré gramaticalmente tu deposición para que aprendas a escribir: “Cómo chinchan. Dejad en paz a Cataluña y luchad por lo vuestro, que bastante tenéis la Spain Disney”. Y una vez corregido te diré que eso de identificar “Cataluña” con “separatismo”, de manera que presentáis toda crítica al prófugo de la Justicia Puigdemont, El Dioni de Gerona, como ataques contra Cataluña y contra los catalanes, es un truquito casposo que ya está muy visto y no cuela. No pierdas más tiempo en Facebook y vuelve al cole».
El 21 de diciembre de 2017, fecha de las últimas elecciones autonómicas, la localidad barcelonesa de San Feliú de Llobregat amaneció
con varios individuos abrazados a árboles de la Plaza del Ayuntamiento y forrados con plásticos amarillos, para exigir la liberación de
los golpistas encarcelados, a quienes cínicamente califican de ‘presos políticos’

Lo cual originó entre él y yo algo parecido a un diálogo, grotesco, que transcribo textualmente a continuación y donde el significado de numerosas palabras de mi interlocutor (a quien por piedad mantendré en el anonimato) a menudo es necesario inferirlo del contexto debido a su catastrófica ortografía:
LA CRIATURITA: «Los catalanes pasamos de la España cobarde llena de parásitos. Mucha banderita pero no defendéis lo vuestro».
MENDA: «¿“Los catalanes”? ¿Quién te ha dado a ti permiso para hablar en nombre de los catalanes? ¿Les representas acaso? Y “cobarde”, cobarde... lo que se dice cobarde... más bien ese del vídeo, que ha salido huyendo a esconderse en Bruselas».
C: «Es muy fácil criticar lo que no se entiende».
M: «Yo entiendo perfectamente la situación de Cataluña porque vivo en Cataluña. Y te la explico enseguida: una panda de garrulos totalitarios se han alzado contra la legalidad. Explicado queda».
C: «Mucho 155 mando y ordeno».
M: «Exactamente, un artículo constitucional plenamente legal, similar al que existe en otras muchas Constituciones del mundo para este tipo de desobediencias. Como por ejemplo, en la Carta Magna de Alemania».
C: «Hay que respetar las ideas con el gobierno que tenemos no vamos bien hay que cambiar».
M: «“Hay que respetar las ideas”. ¡Ah!, ¿sí? ¿Igual que las respetáis vosotros los nacionalistas? [y le enlazo la escalofriante sección de este blog Violencia integrista, que recopila numerosas agresiones y amenazas perpetradas por sus correligionarios]. Hay que respetar las ideas. Y se os respetan. Y no solamente son respetadas vuestras ideas secesionistas sino que hasta pagamos auténticos dinerales a gente como Gabriel Rufián y Joan Tardà para que vayan a Madrid, al Congreso de los Diputados, a exponerlas. Pero que una minoría nos impongáis a una mayoría vuestro ideario supremacista y tractoril es cosa distinta. ¡Vosotros los de la banderita estrellada sois quienes no respetáis las ideas de la mayoría!».
C: «Pues nada a callar y sufrir. Es la España del futuro».
M: «Te fastidias. Vete a Bruselas con Puchi si no te gusta esto».
C: «Pues eso parásitos pero cada vez hay mas y no se pone remedio».
M: «¿Por “parásitos” te refieres por ejemplo al Presidente de la Generalidad, que cobra el doble que el Presidente del Gobierno de España? ¿O a los Consellers quizás, que cobran bastante más que Rajoy?».
C: «Prefiero quedarme en Cataluña y luchar por lo nuestro. Por lo menos hvemos aigop. Hacer si nos sacamos el lastre de encima. Alos del pp. Tu presidente. Y a tu rey».
M: «Mi rey y mi presidente, sí. Como en muchos países donde también hay monarquía (Gran Bretaña, Dinamarca, Suecia, Holanda, Noruega, etc.), y como en todos los países del mundo, donde tienen presidente del Gobierno o del Ejecutivo. ¿Este es siempre tu nivel dialéctico, tu capacidad de debatir? ¿O es que te has tomado algo?».
C: «Pues eso pa ti la perra gorda».
M: «Eres de pena, chaval. Sinceramente, no entiendo en qué os basáis para creeros superiores al resto de los españoles. Jamás lo comprenderé».
C: «Superiores no mas éticos. Y mas guapos. Bueno me boy a trabajar un rato ya abkamos luego».
M: «¡Vaya tela! Sí, chaval: “Bete” (con B) a trabajar, sí. Y ya luego si acaso “Ablamos” (sin H). Este es el nivel que imparte la Generalidad en Cataluña en los colegios e institutos: tíos que no saben ni siquiera escribir para que permanezcan lo más ignorantes posible, y así poder manipularlos con facilidad. Tipos incapaces de razonar y debatir; que se limitan a ir saltando de eslogan en eslogan y de mantra en mantra a medida que se los vas desmintiendo con datos. Masa aborregada por el régimen nacionalista desde su más tierna infancia a través del sistema educativo. Qué lástima de región».
Una hora y media después, tan agudo oponente regresó para hacerse la víctima expresando resignación y paciencia con esta especie de suspiro mal escrito:
«Hay señor».
Impresionante, señores. Pero ¡atención!, atención a lo que viene ahora porque no es asunto menor: a la derecha, en el vídeo, unos reporteros de Antena 3 que andaban por Barcelona captan con su cámara una fulminante conversión al separatismo para el programa Espejo Público: «No la quería [la secesión], pero me han convencido esta noche», detalla esta moza de mirada sagaz. Quien es rotunda al asegurar que España les quita «dinero» a los catalanes:
«Nos están robando lo que es nuestro. […] Un chico me lo ha razonado todo en una hora».
En esta clase de mentalidades han arraigado los dogmas y engañifas; estas son las mentalidades que han fabricado 40 años de régimen nacionalista.

9 de enero de 2018

Argumentario de emergencia

Fruto del sarcasmo y rápidamente difundido a través de la redes sociales, el cansancio tras años y años oyéndoles siempre los mismos mantras se ha materializado de manera jocosa en este Generador automático de frases indepes, que retrata la inanidad dialéctica del separatismo que llevamos aguantado:
«¿Los unionistas te agobian con sus argumentos y no sabes cómo responder? ¿Tabarnia te da tanta rabia que te quedas bloqueado? Si tu cerebro ya no da más de sí... ¡TENEMOS LA SOLUCIÓN!».
Es lo que propone su imaginativo eslogan para salir airoso de cualquier debate, y hasta brillar.

El generador automático viene lujosamente ilustrado con la decepción de dos adeptos en el preciso instante en que el presidente
de la Generalidad Carles Puigdemont suspendía la República Catalana, sólo unos segundos después de haberla proclamado

El funcionamiento del artilugio no puede ser más sencillo: de izquierda a derecha, se escoge al azar un elemento de cada columna ¡y ya tiene uno listo su razonamiento imbatible!:

«España
El PP
FAES
C's
El IBEX 35
Arrimadas
es una creación
es un invento
es un mecanismo
es una construcción
es un producto
es una imposición
fascista
imperialista
falangista
de Franco
de los Borbones
de los botiflers [1]
para esclavizar
para destruir
para oprimir
para expoliar
para dejar sin futuro
para continuar robando
a Cataluña
a nuestro pueblo
a nuestra tierra
a nuestro país
a los catalanes
a nuestra nación».
Y ofrece infalibilidad garantizada. Porque tal como humorísticamente se informa al final:
«¡A partir de ahora, responder a los unionistas será coser y cantar!».
________________________________________________________________
1. Termino aplicado durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1713) a los partidarios del aspirante al trono Felipe V y proveniente, al parecer, de la expresión francesa beauté fleur (‘bella flor’), por la flor de lis visible en el blasón de los Borbones. En boca de un separatista, equivale despectivamente a: traidor, colaboracionista, vendido o renegado.

31 de diciembre de 2017

Una profesión antiquísima (II)

«He dado orden de que se me despierte a cualquier hora en caso de emergencia nacional, incluso si estoy en una reunión de gabinete». Ronald Reagan.
«Cada nación tiene el gobierno que se merece». Joseph de Maistre.
«Un político honrado es aquel que, cuando le sobornan, permanece comprado». Simon Cameron.
«Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la ciudad de Nueva York». Ernesto “Che” Guevara.
«Yo no tenía tres mil pares de zapatos, eran 1.060». Imelda Marcos.
«La verdad es que los hombres están cansados de la libertad». Benito Mussolini.
«La política consiste en proclamar que se va a hacer una cosa, mientras se tiene la intención de hacer otra. Y luego no se hace ninguna de las dos». Sadam Hussein.

Soldados estadounidenses entran en las ruinas del palacio de Uday en Bagdad, hijo mayor de Sadam Husein, el 10 de abril de 2003

«Las ideas son más poderosas que las armas. Si no dejamos que nuestros enemigos posean armas, ¿por qué deberíamos permitirles tener ideas?». Iósif Stalin.
«Con las condenas de la ONU tengo llena mi biblioteca». Augusto Pinochet.
«No entiendo estos remilgos contra el uso del gas. Estoy completamente a favor de usar gases venenosos contra las tribus incivilizadas». Winston Churchill.
«Por otro lado, negativamente, otro [objetivo] consistía en desenmascarar al Estado y mostrarlo como lo que realmente es: una institución manejada por bandas de asesinos, saqueadores y ladrones, y rodeada de verdugos voluntarios, propagandistas, aduladores, malhechores, mentirosos, payasos, charlatanes, incautos y tontos útiles; una institución que ensucia y corrompe todo lo que toca». Hans-Hermann Hoppe
«Me valgo de la emoción para la mayoría y reservo la razón para unos cuantos». Adolf Hitler.
«Cuando el presidente lo hace, significa que no es ilegal». Richard Nixon.
«Estamos mal, pero vamos bien». Carlos Menem.
«Salvo el poder, todo es ilusión». Lenin.
«Si sobrevivir a intentos de asesinato fuese una modalidad olímpica, yo ganaría la medalla de oro». Fidel Castro».
«Corsario: político de los mares». Ambrose Bierce.
«La forma ideal de gobierno es una democracia moderada con asesinatos». Voltaire.
«La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente». George Bernard Shaw.
«Para decirlo con toda franqueza, en todas las aldeas se necesita un breve período de terror». Mao Zedong.
«Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados». Eva Perón, “Evita”.
«Yo no me uní al movimiento de resistencia para matar a la gente, para matar a la nación. Mírame ahora. ¿Soy una persona salvaje? Mi conciencia está tranquila». Pol Pot.
«No puede haber ninguna crisis la próxima semana. Ya tengo la agenda llena». Henry Kissinger.
«La confianza es buena, el control es mejor». Lenin.
«La política es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos». Charles de Gaulle.


Una profesión antiquísima: I - II 

28 de octubre de 2017

Cartas al amigo desconocido

Hola, XXX [nombre omitido]:

Disculpa la tardanza de mi respuesta. Bueno, pues ya has visto: acaban de proclamar la República catalana, la secesión. Hace muchos años que yo sabía que llegaría este momento, mientras la inmensa mayoría de la gente miraba hacia otro lado porque era lo más cómodo y menos peligroso. Pero no resultaba muy difícil “adivinar” que sucedería esto. Los mismos nacionalistas llevan décadas avisándolo, ya desde la época en que Jordi Pujol presidía la Generalidad: «Avui paciéncia, demà independència» (‘Hoy paciencia, mañana independencia’), gritaban los militantes de CiU. Y uno de sus hijos en persona (creo recordar que Oriol) fue quien, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de 1992, desplegó la célebre megapancarta del «Catalonia is not Spain» en el estadio Lluís Companys (con ese nombre bautizado para honrar a aquel golpista y criminal repugnante, responsable del asesinato de 8.500 personas en la retaguardia; así de enferma está la sociedad catalana actual. http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2005/07/19/pagina-64/40690733/pdf.html). Con el permiso, con el beneplácito de las autoridades de entonces (te aseguro que antes y durante aquellas Olimpiadas, Barcelona estaba literalmente tomada por la Policía y permanentemente auscultada por los servicios de inteligencia porque aún Terra Lliure no se había disuelto, y existía también la ETA; si el pájaro ese consiguió entrar con la pancarta y colocarla, sin duda fue porque le dejaron).

¿Qué pasará a partir de ahora? Pues no sé. Violencia. Algaradas. Muertes quizás. En cualquier caso, lo que venga será malo, muy malo. Terrible desde todos los puntos de vista.

Entre 2003 y 2008 yo solía visitar “Africancrisis.org”, una web sobre los conflictos étnicos y las guerras del continente africano —el dominio todavía existe en Internet, aunque me parece que ya no tiene los mismos contenidos—. Daba horror ver aquellas fotografías y los vídeos, y leer los relatos de las masacres tan espantosas que allí estaban aconteciendo o acababan de cometerse. Te ahorraré detalles, pero imagina las peores brutalidades, el más retorcido sadismo. Pues me parece que nosotros vamos por el mismo camino, porque el combustible es idéntico: odio tribal.

Jordi Sànchez —sosteniendo un altavoz— y Jordi Cuixart, presidentes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y de Òmnium Cultural
respectivamente, dan instrucciones subidos en uno de los vehículos policiales que los separatistas destruyeron y llenaron de basura
entre los días 20 y 21 de septiembre. Acusados de un delito de sedición, ambos están en prisión preventiva decretada por la juez
de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, quien en su auto les considera promotores y directores del asedio que durante casi 24
horas impidió salir a los agentes de la Benemérita que registraban la Consejería de Economía de la Generalidad por orden del
Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona (Operación Anubis)

Me preguntas por lo del 1, 2 y 3-O, y sobre lo oportuno del encarcelamiento de los dos Jordis: pues es que, en general, Rajoy no ha podido hacerlo peor. Bueno, empezaré por decir que las cargas policiales del día del pseudoreferéndum obedecían a un mandato judicial, no del Presidente del Gobierno. Y que se produjeron porque los Mozos de Escuadra habían desacatado la orden de los jueces de mantener TODOS los colegios de Cataluña desalojados, y cerrados a cal y canto antes de las 6 de la mañana del domingo, 1 de octubre. Y no solo eso, sino que circula un video donde se ve a policías autonómicos transportando urnas en una furgoneta entre los aplausos de los separatistas, quienes complacidos les vitorean al grito de: «Esta es nuestra policía».

Pero volviendo al tema, Mariano Rajoy nunca debería haber permitido que las cosas llegasen hasta aquí. Como ha publicado en Facebook un amigo mío, esto ha sido un «duelo de cobardes»: Puigdemont por un lado, que si sí que si no, que si solo la puntita, etc.; y el otro, desde Madrid, escondido detrás del TC y de las porras de la Guardia Civil, y disimulando.

Ahora ya es muy tarde. Se haga lo que se haga, terminará mal. ¿Por qué sigue libre Puigdemont? ¿Y su Gobierno en pleno? Nada tiene lógica ni sentido, esto es un vulgar golpe de Estado, como el Putsch de Múnich que en 1923 perpetró Hitler. Pero no se les ha detenido.

Te adjunto la foto que me pides, con, no uno, no, ¡sino los dos Jordis! subidos en un destrozado coche de la Guardia Civil y excitando todavía más los bajos instintos de la turba megáfono en mano. Ya está, ya no tengo más material de aquellos hechos. Te envié todo, incluidos unos vídeos. Si por alguna razón no te llegó o no lo recibiste bien, te ruego que me lo digas y vuelvo a mandarlo.

Cuídate mucho, preparémonos para lo peor y que todo aquel que crea en Dios, vaya rezando. Un abrazo.

Josep Lluís
(Contenido íntegro del último de una serie de correos electrónicos intercambiados
con un amable lector que le remití anoche, 27 de octubre, a las 20:32 horas).

11 de octubre de 2017

De la república al sainete

Si siempre son recomendables las crónicas de Pablo Planas sobre Cataluña en Libertad Digital, la titulada «Puigdemont declara la independencia y la suspende en una tregua-trampa» —y con el subtítulo: «La CUP fuerza al president a firmar una declaración separatista tras la brutal decepción de sus bases, de la ANC y de Òmnium»— (10-10-2017) es incluso necesaria. Necesaria e imprescindible para comprender, no solamente la última fase del esperpento golpista representada ayer martes en el Parlamento autonómico, sino la situación general a la que entre unos y otros han precipitado a esta maltrecha región de España.

Un vehículo de ‘Tractores por la independencia’
permanece apostado en las inmediaciones del
Parlamento regional con la banderería típica
Me tomo la licencia de transcribirla aquí, en su integridad, para información de todos y deleite de muchos de los lectores de este blog, que a buen seguro disfrutarán con sus numerosos pasajes tragicómicos:
«19:37 horas del 10 de octubre de 2017. Barcelona. Parlament de Catalunya. El mundo en vilo. Habla Carles Puigdemont, el president de la Generalitat: “Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalidad, asumo, al presentarles los resultados del referéndum ante el Parlament y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”. La frase despierta aplausos de los diputados de Junts pel Sí, que se ponen en pie; los diputados de la CUP, sentados, no aplauden y muestran unas caras serias, contrariadas, de profunda decepción. Puigdemont sigue hablando: “Esto es lo que hoy toca hacer. Por responsabilidad y por respeto. Y con la misma solemnidad propongo que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada”.
»El histórico pleno del parlamento regional catalán empezó con mucho retraso. La declaración solemne de independencia de Cataluña estaba prevista para las seis de la tarde. Tremenda expectación. Enorme tensión. Los Mossos d'Esquadra habían blindado el edificio y cerrar el parque de la Ciudadela. Los manifestantes habían sido desviados al paseo Lluís Companys, donde se encuentra el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). El edificio cambió de guardia el lunes. La “ley de transitoriedad jurídica” prevé que se convierta en el tribunal supremo y el presidente del TSJC, Jesús María Barrientos, decidió dispensar a los Mossos de sus proporcionales obligaciones y pidió la protección para él y el resto de jueces y fiscales de la Policía Nacional. Han recibido amenazas y han visto como los Mossos que les “protegían” se cuadraban ante encausados como Artur Mas y ni les miraban a la cara cuando se cruzaban con los policías de Trapero. También han visto las manifestaciones de alcaldes separatistas con cortes de tráfico incluidos cada vez que llamaban a testificar a los miembros de la mesa del Parlament por sus planes sediciosos y por sus inflamadas proclamas “institucionales”.
»Ridículo histórico
»La multitud congregada en el paseo se disolvió en medio de una espesa desolación. Al principio, en el “llegados a este punto”, el entusiasmo era patente. Puigdemont estaban dando muchos rodeos, pero Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, los cabecillas de Òmnium y la Assemblea Nacional Catalana, la ANC, emitían señales de optimismo. La república catalana era un hecho “ineluctable”, como dijera hace meses el presidente que eligió la CUP tras echar a la papelera a Mas. Entre los miles de socios de Òmniun y las decenas de miles de adheridos a la transversal ANC se palpaba el entusiasmo. Los chicos de Arran y los militantes de la CUP recibían noticias a través de las redes sociales que les resultaban confusas.
»Fueron ciertas. Los de Junts pel Sí, convergentes y republicanos, habían presentado a la CUP el denso discurso de Puigdemont sólo una hora antes del pleno. Los diez diputados de la formación antisistema, clave en la toma de los colegios y en la huelga del pasado martes, no salían de su asombro. Forzaron un retraso de más de una hora del comienzo del pleno. La CUP ya no apoya al gobierno catalán. Puigdemont ha dicho que proponía al Parlament la cancelación de los efectos de una independencia que había declarado momentos antes como un “mandato” del “pueblo catalán”. Pero no ha habido votación de ningún tipo. El pleno del siglo se ha ventilado en dos horas.
»Proteger a Puidgdemont de los cuperos
»El blindaje del Parlament desplegado con notoria efectividad por los Mossos ha evitado, sin duda, males mayores, dado el alto riesgo de que los jóvenes de la CUP y los tractoristas por la república bloquearan las salidas hasta que Puigdemont dijera, con la misma “solemnidad” con la que ha suspendido los efectos de la teórica declaración, que no, que como ha dicho Anna Gabriel en su intervención, más de novecientos heridos por la policía —la cifra de “víctimas” del 1-O aumenta por momentos—, no merecen semejante postureo.
»Los dirigentes de la CUP están en el disparadero. Como los millones de ahorradores catalanes, se sienten estafados, engañados por la Convergencia de siempre. Puigdemont les ha traicionado. Y Junqueras. Y Mas. El sentimiento es amplio. Los participantes en las brutales, por las cifras que se daban, Diadas “evaden” sus ahorros o capitales a través de cuentas espejos y bajan la cabeza con pesar.
»Dos helicópteros sobrevolaban desde primera hora de la mañana del martes el cielo de Barcelona. Son de los Mossos. Hasta las 19:37 de tan histórica jornada formaban parte del despliegue de la Generalidad para evitar que la Guardia Civil o la Policía Nacional —tanto monta— detuvieran a los golpistas. Ahora, los seguidores de la CUP y los separatistas de todos los barrios, incluidos los más acomodados, recuerdan las imágenes de las cargas de los Mossos cuando Mas tuvo que entrar en el “Parlament” a bordo del invento de Juan de la Cierva, sus mortales inmovilizaciones —tres personas muertas en detenciones en principio rutinarias entre 2013 y 2014— o cuando dejaron tuerta a la ciudadana Ester Quintana en la huelga general del 2012.
»Los Mossos han blindado el parlamento regional no por precaución frente a las algaradas “fascistas”, sino ante el riesgo cierto de que algún iluso se encarara con Puigdemont, Junqueras o la propia Anna Gabriel de manera nada democrática, poco cívica y menos festiva.
»Independencia por escrito
»La enorme decepción ante una declaración de independencia que no ha durado ni un instante —Lluís Companys aguantó diez horas— ha provocado que al filo de las diez, Puigdemont firmara una “declaración escrita” de independencia. Hiede a pavor, miedo a la acción del Estado de Derecho y pánico a las fuerzas desatadas durante siete años con discursos incendiarios, soflamas supremacistas y exhibiciones de coros y danzas con criaturas y ancianos en primera línea de fuego. También se expande un sentimiento de perplejidad por la manifestación del domingo en Barcelona. Puigdemont es más de Twitter, pero hoy en el Parlament se ha dirigido de esta guisa a ellos: “Todos somos el mismo pueblo, un mismo pueblo”.
»Puigdemont ha recibido muchas presiones a lo largo del “histórico” 10-O. Hasta la farmacéutica Grilfos —cuyo presidente le dijo a Mas que tirara pa'lante y no se arrugara— o Planeta huyen despavoridas del delirio catalán. Los cabecillas de la ANC y Òmnium están aterrados. Jordi Sànchez organizó el corte la Gran Vía y la Rambla de Cataluña el día que la turbamulta separatista intentó linchar a una secretaría judicial y a los guardias civiles de paisano que registraban la consejería de Oriol Junqueras, uno de los centros logísticos del golpe. Al poco se añadió Cuixart. Ambos jalearon a la masa el 20 de septiembre pasado subidos en los vehículos destrozados de la Guardia Civil. Un “reportero” de Mediapro, la empresa de Roures, también hizo una conexión en directo para TV3 de pie en el capó de uno de los coches saqueados de la Guardia Civil. El comité de empresa de la televisión del régimen nacionalista emitió un comunicado de prensa en el que afirmaba que ese individuo no formaba parte de la plantilla de la televisión autonómica.
»Negociación con Rajoy
»A las diez y media, los diputados de la CUP aceptaban firmar la declaración de independencia por escrito de Puigdemont. Todos los miembros del Govern, los componentes separatistas de la mesa de la cámara regional y decenas de altos cargos convergentes y republicanos están imputados. Ningún dirigente de la CUP ostenta esa condición. Pero los cuperos también sienten la presión de los bien remunerados cargos de Convergencia y la ERC.
»El separatismo retiene escuelas y medios
»Se extiende la tesis de un apaño entre el Gobierno de Rajoy y los cabecillas de un golpe que ha puesto a millones de ciudadanos contra la espada y la pared. Los supermercados han demostrado gran capacidad de reposición, millones de catalanes se ha provisto de efectivo ante el riesgo cierto de un corralito, miles de pequeñas, medianas y grandes empresas han huido de Cataluña. Las personas tienen miedo, inquietud, incertidumbre. CaixaBank y el Banco de Sabadell no paran de abrir cuentas espejos, Grifols, la multinacional catalana paga impuestos en Irlanda. En términos económicos, Cataluña es una zurraspa, basura.
»El separatismo retiene los medios, con TV3, La Vanguardia y los medios digitales sostenidos por la banca excatalana, las escuelas, los institutos y las universidades, además de una ingente red clientelar que se prepara para una “larga batalla” —tesis de los burlados diputados de la CUP—. El separatismo no se rinde, reinicia el juego. Cientos de miles de padres renunciaron a que sus hijos aprendieran un español decente porque las sentencias del TSJC, el Supremo y el Constitucional no tienen efecto en Cataluña. No sólo los medios difunden odio al no asimilado. La trama clientelar, nutrida con los impuestos de todos los españoles, no se rinde. Puigdemont insistió en mentir sobre la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado el 1-O. Los dirigentes del golpe siguen llevando escolta de uniforme y de paisano. La supervivencia de algo más de la mitad de la población de Cataluña sigue estando en juego.
»Toda negociación con quienes han puesto a la “gente” en la diana y en las diadas supone facilitar el riesgo de enfrentamiento armado que persiguen los separatistas. Dos mujeres que protestaban ante la casa de Mas por sus mentiras han sido acosadas por un escolta del “expresident”. Les hicieron fotos. Un eurodiputado convergente, un tal Ramón Tremosa, invoca el ejemplo de Eslovenia.
»La histórica manifestación del Ocho de Octubre en Barcelona no arredra a los golpistas. Tienen los datos de todos los catalanes. Sobre tales bases es imposible cualquier negociación. Es cierto que Puigdemont no fue aplaudido por los diputados la CUP. También es cierto que ante las amenazas de los portearas catalanes acabó por firmar la independencia en una jornada bochornosa. La aparente bandera blanca es una trampa. Intentan aniquilar a más de la mitad de la población de Cataluña y persistir en el odio a España y en la “venganza catalana” contra quienes han empezado a mostrar la banderas la Nación en su balcón. Un “diálogo” en estas condiciones sería como la eutanasia de los españoles y de la libertad en Cataluña.
»Caza de “unionistas”
»Ahora, en la pelea separatista por eludir las culpas, es cuando más necesaria es la protección de los ciudadanos que se han manifestado a favor de la democracia y entre quienes aporreaban cacerolas mientras cancelaban cuentas de la banca catalana. Si el golpe entra en una fase de negociación con los culpables no habrán servido de nada ni la manifestación del 8-O ni el gesto heroico de quienes marcan sus domicilios con la enseña del Reino de España. El consejo de Ministros se reúne este miércoles a primera hora. Los separatistas han mentido hasta aquí. Una concesión no propiciaría la distensión sino que avalaría la caza de brujas, la cacería contra quienes se manifestaron el domingo en Barcelona, los llamados “unionistas”.
»La república de Companys duró diez horas. Puigdemont declaró la nueva república catalana en un momento y la derogó en un segundo».
Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Diego Arcos, secretario de la Casa de Argentina en Barcelona (argentino); Belén Murillo, representante de la ANC en Madrid (madrileña); Vicent Partal, director del panfleto Vilaweb (valenciano); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... Y así podríamos seguir.