7 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Cada vez que alguien le argumente que la democracia «consiste en votar», puede usted ampliar esta imagen pulsando encima y enseñársela para desmontarle el timo. La democracia comienza por el cumplimiento de las leyes y normas votadas en urnas anteriores. Disfrazar de “demócrata” un vulgar golpe de Estado es cinismo.

¿Qué es un catalibán?

Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por no haber nacido allí, con escasa masa neuronal y aspecto no muy agraciado —a juzgar por el de sus jefes de manada—. Camina habitualmente erguido (es erectus), excepto cuando se agacha a coger una subvención. Gusta de incurrir en la repetición compulsiva de consignas absurdas y delirantes falsedades, inculcadas por los mismos líderes a quienes aupó hasta la opulencia. Cada espécimen sigue siempre el mismo patrón de actuación social:
1º Recita una letanía de mentiras y sandeces.
2º Cuando alguien con una mínima inteligencia y escolarización elemental se las rebate, el catalibán se queda sin argumentos y contraataca gritándole: «Feixista!» (‘¡Fascista!’).
3º Si su injuriado interlocutor responde con otro insulto, el catalibán recurre al victimismo cínico y le espeta con dolido mohín: «Maleducat» (‘Maleducado’).
El catalibán, en época de apareamiento y fuera de ella, adolece de comportamientos contradictorios:
- Se queja de un presunto imperialismo de España, pero ha confeccionado un collage anexionista con mapas de otras regiones al que pomposamente denomina «Països Catalans» (‘Países Catalanes’).
- Pese a incluir a los valencianos en su fantasmagórico mini imperio, les niega el agua del Ebro y prefiere tirarla al mar antes que canalizarla para paliar su sed.
- Denuncia incansablemente la existencia de un supuesto e intolerable “nacionalismo español”. En cambio, considera que el nacionalismo catalán, el suyo, ése sí que es bueno y legítimo.
- Desprecia a los habitantes del resto de España, pero no le hace ascos a su dinero cuando compran la mayor parte de cuanto produce Cataluña.
- Boicotea productos no etiquetados en catalán, pero se indigna y lloriquea por el boicot a su cava.
- Detesta España. Pero ni se le ocurre proponer que el Barça abandone la Liga y compita sólo contra el Mollerussa, el Gramanet, el Gavà o el Atlètic Roda de Barà; contra equipos netamente catalanes.
- Echa a la Guardia Civil, para luego suplicarle que vuelva a combatir a los delincuentes que asaltan sus chalés.
El catalibán presume de demócrata y pacífico; y al que no lo crea, lo muele a palos o amenaza de muerte. Incluso hallándose en su hábitat, vive en permanente tensión por ilusorias conspiraciones maléficas que cree se ciernen sobre él y teme encaminadas a la eliminación de su especie. Posee una naturaleza cobardona y poco gallarda, que le lleva en sus rituales a taparse el rostro con caretas y pañuelos para evitar ser identificado.

Ocasionalmente, puede establecer corrientes migratorias hacia el sur de Francia para pactar con la ETA, o esconderse cuando la situación se le pone políticamente fea en su medio ambiente.

Numerosos vestigios indican que su número mágico es el 3: tripartito, TV3, Canal 33, corrupción del 3%... Ha evolucionado hacia costumbres funerarias asaz curiosas, como la de homenajear anualmente con honores de héroe a un antepasado (Rafael Casanova) que se hizo el muerto en una guerra y huyó, tras haber incendiado los archivos que lo involucraban y falsificado el acta de defunción de un cadáver.

El macho dominante parece presentar cierto grado de deficiencias anatómicas estructurales, pues se auxilia de costosísimos reposapiés cuando se desplaza en coche oficial.

Desde que sus ancestros cavernarios lo descubrieran hace 790.000 años, los catalibanes muestran una atávica fascinación por el fuego, el cual utilizan profusamente para:
- Quemar fotos del Rey y de la Reina.
- Quemar banderas de España.
- Quemar banderas de Francia.
- Incendiar contenedores de basura.
- Quemar ejemplares de la Constitución (se desconoce si danzan alrededor).
- Achicharrar con gasolina a los seguidores de la selección española de fútbol en tierras tarrasenses.
- Acudir anualmente con antorchas en procesión nocturna a homenajear al golpista Lluís Companys.
Aun poseyendo un indudable interés zoológico, no constituyen actualmente los catalibanes una especie protegida, pues abundan en platós de telebasura y se multiplican fuera de ellos con extraordinaria rapidez en proporción inversa a la calidad de la enseñanza impartida por la Generalidad. Son muy territoriales, es decir, desarrollan hostilidad hacia otros seres, salvo si estos se mimetizan y emiten sus mismos sonidos guturales.
Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Diego Arcos, secretario de la Casa de Argentina en Barcelona (argentino); Belén Murillo, representante de la ANC en Madrid (madrileña); Vicent Partal, director del panfleto Vilaweb (valenciano); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... Y así podríamos seguir.